miércoles, 5 de septiembre de 2012

Ya no te espero (1969)



"El que espera desespera", reza el refrán, pero Silvio, en lugar de impacientarse compuso una canción. "Ya no te espero", grabada para el disco Mujeres (1979), puede no tener la fama de "Ojalá" o "Unicornio", pero, en mi opinión, debe considerarse entre las obras maestras del trovador cubano. Una tonada melancólica acompañada de una canción furibunda, retadora, envalentonada, pero sobre todo, polémica. Silvio es capaz de nombrar una noche de novios y a la madre de un hijo ciego en el mismo verso. La canción ha suscitado múltiples interpretaciones: hay quien opina que está dedicada a los enemigos de la revolución, esos a los que no se espera más; otros prefieren la visión romántica (estaría dedicada a una mujer -con nombre y apellido- o simplemente a la despedida amorosa), están también los que le dan una interpretación religiosa, de la pérdida de la fe en los ideales, de superación personal, de las cosas que se dejan atrás para seguir con la vida... (aquí algunas interpretaciones a detalle).

Como sucede con otras canciones ("Unicornio", "Óleo de Mujer con sombrero", "Ojalá"), cada quién tiene su propia opinión, su propia manera de interpretar la letra, la poesía. No deja de ser simpático que las múltiples y complejas explicaciones de "Ya no te espero" contrasten con la explicación tan sencilla que nos proporciona el autor: "La escribí en una circunstancia en que ya no esperaba más".

Dedicada para aquellos que, como Silvio, ya no esperan más.





Ya no te espero (1969)

Ya no te espero.
Llegarás, pero más fuerte.
Más violenta la corriente
dibujándose en el suelo
de mi pecho, de mis dedos.
Llegarás con mucha muerte

Ya no te espero.
Ya eché abajo ayer mis puertas.
Las ventanas bien despiertas
al viento y al aguacero,
a la selva, al sol, al fuego.
Llegarás a casa abierta

Ya no te espero.
Ya es el tiempo que fascina.
Ya es bendición que camina
a manos del desespero.
Ya es bestia de los potreros
saltando a quien la domina.

Ya no te espero.
Ya estoy regresando solo
de los tiempos venideros.
Ya he besado cada plomo
con que mato y con que muero.
Ya se cuándo, quién y cómo.

Ya no te espero.
Ya he liberado a tu patria,
hija de una espera larga.
Ya hay un primero de enero
que funda a sus compañeros
con la sed de mi garganta.

Ya no te espero.
Porque de esperarte hay odio
en un noche de novios,
en los hábitos del cielo,
en madre de un hijo ciego.
Ya soy ángel del demonio.

Ya no te espero.

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