Mostrando las entradas con la etiqueta Temático. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Temático. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de septiembre de 2012

Óleo de mujer con sombrero: la historia


Desde que Silvio anunció que se le había perdido un unicornio muchos salieron frenéticamente en su búsqueda. Se encontraron más unicornios que huesos de Cristóbal Colón o clavos de la cruz de Cristo. Silvio pidió que se detuviera la búsqueda, asegurando que lo había encontrado.

Los aficionados a hurgar en los misterios de su obra debieron cambiar de objetivo. Encontraron el sustituto perfecto en la enigmática "mujer con sombrero" que, según la famosa canción de Silvio, habita en un cuadro de Chagall.

Por ese entonces (la canción se compuso en 1970, y se grabó para el disco Al final de este viaje, en 1978), se daba por sentado que el cuadro existía. Algunos hasta presumían de haberlo visto en algún museo de Europa o Estados Unidos. No disponíamos de Internet para despegar dudas y enderezar entuertos en unos cuantos segundos. De hecho, en 1972 se grabó un recital llamado "Tetralogía de mujer con sombrero" del cual ya hemos hablado en otro post. En la portada del cassette en que se grabó el recital se ve el dibujo de una mujer de vestido blanco y sombrero amarillo, con una rosa roja a la altura del pecho. ¿Sería una copia o caricatura del cuadro de Chagall?

El propio Silvio se encargó de aclarar en qué se había inspirado su canción. Ocurrió en un concierto en Mexicali, Baja California, en 1982 [esta es la versión que comparto]. Silvio dice, en resumen, que le gustó mucho la mujer de un cuadro de Chagall, que usaba un sombrero blanco con un pluma roja. Años después, en los carnavales de La Habana, vio a una mujer con sombrero blanco y pluma roja. Ésta le gustó más que la primera. Y de ahí salió. Sin embargo, el problema quedó en las mismas, porque nadie ha podido localizar el mencionado cuadro.

En épocas más recientes, con el boom de las páginas web, blogs, redes sociales y demás, distintas reproducciones de las obras de Chagall adornan la letra de "Óleo de mujer con sombrero", pero ninguna de ellas resulta demasiado convincente, entre otras cosas porque el artista soviético no era muy dado a pintar mujeres adornadas con sombreros. En todos los casos el parentesco entre el cuadro de Chagall y la canción de Silvio resulta más o menos forzado. Veamos:

1. Los recién casados de la Torre Eifell (1909). Es una de las imágenes más recurrentes cuando se habla de "Óleo de mujer con sombrero", siempre y cuando demos por bueno el velo de novia como un tipo de sombrero. Tal vez se asocie este cuadro a la explicación de Silvio, porque detrás de la novia hay un ave gigante con cresta roja (por aquello del sombrero blanco y la pluma roja).

2. El ángel y el lector (1930). En este caso la mujer que representa el ángel y no lleva sombrero, pero hay un personaje (¿otro ángel?) que parece susurrarle algo al oído que si lleva.

3. El cumpleaños (1915). Aquí se puede decir que el sombrero de la mujer es el propio amante que al besarla queda sobre su cabeza en una contorción fantasmagórica.

4. Autoretrato (1968). En este cuadro reaparece la novia de "Los recién casados de la Torre Eifell", con su velo blanco, acompañada del ave de cresta roja. Lo interesante de esta interpretación es que la mujer misma es el sombrero de Chagall (un sombrero blanco adornado por una pluma roja).

Debo decir que hace tiempo fui a una librería y me pasé la tarde revisando un libro con las "obras completas" de Marc Chagall. Fuera de los ejemplos mencionados, no encontré nada que se acercara a la explicación que hiciera Silvio en 1982. Entonces ¿en qué quedamos? ¿Cuál es la mujer con sombrero del cuadro del viejo Chagall?

Para no quedarnos en las mismas propongo a continuación algunas hipótesis:

1. Silvio se equivocó o recordó mal, y la mujer de sombrero blanco con pluma roja que alguna vez vio en un óleo, no era de Chagall.

2. El cuadro de Chagall existe, pero por ser un cuadro tardío, del "viejo Chagall", no ha sido incluido en los libros que reproducen sus obras. Tal vez Silvio lo vio en algún museo de la Unión Soviética, y posteriormente el cuadro se extravió o no ha sido tomado en cuenta por los especialistas.

3. Silvio quiere jugar con nuestras mentes, poniéndonos a buscar unicornios.

4. Se trata, como dicen los psicoanalistas, de un "falso recuerdo". La bella mujer del carnaval de La Habana, esa que usaba sombrero blanco de pluma roja, Silvio "creyó" haberla visto en un cuadro de Chagall.

5. El cuadro que tanto hemos buscado no es otro que la propia canción de Silvio. En efecto, siempre se ha dicho que Silvio es un autor que "pinta" en sus canciones. Se sabe que su primera vocación fue la de dibujante de historietas, y que su afición a la pintura ha influido mucho en su forma de componer. Entonces, cuando Silvio dice: "una mujer con sombrero, como un cuadro del viejo Chagall", nos está dando la clave del misterio. En realidad la canción es una pintura, un cuadro donde se plasma a una mujer con sombrero, como si fuera un cuadro del viejo Chagall, es decir, imitando el estilo de su admirado pintor. El propio título de la canción lo dice claramente "Óleo de mujer con sombrero", la canción es un cuadro pintado con palabras.

Y hasta que no se tengan nuevas noticias, por el momento esa es la historia.


Óleo de mujer con sombrero (1970)

Una mujer se ha perdido
conocer el delirio y el polvo,
se ha perdido esta bella locura,
su breve cintura
debajo de mí.
Se ha perdido mi forma de amar,
se ha perdido mi huella en su mar.

Veo una luz que vacila
y promete dejarnos a oscuras.
Veo un perro ladrando a la luna
con otra figura
que recuerda a mí.
Veo más: veo que no me halló.
Veo más: veo que se perdió.

La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias,
se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.

Una mujer innombrable
huye como una gaviota
y yo rápido seco mis botas,
blasfemo una nota
y apago el reloj.
Que me tenga cuidado el amor,
que le puedo cantar su canción.

Una mujer con sombrero,
como un cuadro del viejo Chagall,
corrompiéndose al centro del miedo
y yo, que no soy bueno,
me puse a llorar.
Pero entonces lloraba por mí,
y ahora lloro por verla morir.

lunes, 13 de agosto de 2012

Auschwitz





Hace poco estuve en Auschwitz. La verdad no tengo palabras para explicar lo que sentí ahí. Puedo contar, sin embargo, un momento muy particular. Frente a las ruinas de uno de los crematorios, un pequeño grupo de judíos oraban mientras ondeaban la bandera de Israel. Nunca había tenido sentimientos tan encontrados. Recordé entonces aquel poema que Silvio Rodríguez publicó hace un par de años en Segunda Cita. Se trata de Halt!, de Luis Rogelio Nogueras. Aquí les comparto el texto y el audio (leído por Silvio Rodríguez en México), donde da cuenta de su visita al campo y de como las víctimas pueden convertirse en verdugos. Alguien que no recuerdo dijo que el principal objetivo de la educación era evitar otro Auschwitz. Estoy de acuerdo, aunque desgraciadamente estamos muy lejos de lograrlo.

Halt!

La artillería israelí sigue cañoneando
campamentos de refugiados palestinos
en el Sur del Líbano (de la prensa)


Recorro el camino que recorrieron 4 000 000 de espectros.
Bajo mis botas, en la mustia, helada tarde de otoño
cruje dolorosamente la grava.
Es Auschwitz, la fábrica de horror
que la locura humana erigió
a la gloria de la muerte.
Es Auschwitz, estigma en el rostro sufrido de nuestra época.
Y ante los edificios desiertos,
ante las cercas electrificadas,
ante los galpones que guardan toneladas de cabellera humana,
ante la herrumbrosa puerta del horno donde fueron incinerados
padres de otros hijos,
amigos de amigos desconocidos,
esposas, hermanos,
niños que, en el último instante,
envejecieron millones de años,
pienso en ustedes, judíos de Jerusalén y Jericó,
pienso en ustedes, hombres de la tierra de Sión,
que estupefactos desnudos, ateridos
cantaron la hatikvah en las cámaras de gas;
pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso camino
desde las colinas de Judea
hasta los campos de concentración del III Reich.
Pienso en ustedes
y no acierto a comprender
cómo
olvidaron tan pronto
el vaho del infierno.

Auschwitz-Cracovia octubre 21 de 1979
Luís Rogelio Nogueras (La Habana, 1945-1985)

jueves, 9 de febrero de 2012

Todos somos culpables: canciones a Vietnam



Te aseguro que todos nosotros somos culpables ante todos por todo y por todo. No sé explicarme bien, pero veo claramente que es así, y esto me atormenta. ¿Cómo se puede vivir sin comprender  esta verdad?.

Así hablaba un joven moribundo en una escena de  Los hermanos Karamazov, de Fiódor Dostoyevski. La certidumbre de la muerte le hizo sentir una íntima unión con la naturaleza, hasta comprender que todos los hechos del mundo están relacionados entre sí, incluyendo las acciones de los hombres (y mujeres).

Se trata de una idea bastante antigua. Los especialistas en hamarteología (estudio de la doctrina del pecado) indican pasajes bíblicos de donde se concluye que "Todos somos culpables ante Dios" (Romanos 3:10, 23, 3:19; Isaías 53:6; Gálatas 3:10, Juan 3:18, 3:36). Es decir, que más allá de los vicios y virtudes particulares, existen problemas cuya responsabilidad recae en todos los seres humanos.

La cuestión se puede traducir al mundo moderno: el capitalismo es culpable del calentamiento global, la deforestación de bosques y selvas, la extinción de especies animales, las desigualdades sociales, económicas y culturales entre las personas, pero a la vez, este sistema ha generado un confort del que muchos se benefician (la luz eléctrica, los refrigeradores, la televisión, los automóviles, las super-carreteras, los vuelos trasatlánticos, los ordenadores y teléfonos inteligentes, el Internet, la comida rápida y la moda pret-aporter). No se puede gozar de los beneficios de un sistema sin asumir sus costos. La ignorancia ("yo no sabía que Nike explota a los niños de Indonesia") no exime de la responsabilidad. En ese sentido, todos somos culpables de la situación actual del mundo, por acción o por omisión.

Esta idea cobró mucha fuerza entre los militantes de izquierda y los movimientos contraculturales de los años sesenta y setenta, sobre todo en el repudio a la Guerra de Vietnam. La bonanza de las sociedades desarrolladas se construía sobre las ruinas de los países agobiados por el imperialismo. Había que asumir la responsabilidad de esta verdad. Y uno de los artistas que llamaron la atención sobre el problema fue precisamente Silvio Rodríguez. Por ejemplo, en la canción "Cuántas veces al día", de 1969:

¿Qué silencio es culpable de la muerte de un hombre?
¿Qué silencio en nosotros ha colgado inocentes?
¿Qué silencio maldito ha cegado algún nombre?
¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?

No busquen más alrededor.
Ustedes son.
No busquen más, no es el de atrás:
ustedes son.
No es el de al lado, no.

Eres tú mismo, sí.
El que sonríe bien,
el que sabe callar.
¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?

Es una letra incómoda, que obliga a la reflexión y desenmascara nuestro "silencio asesino". Sin embargo, romper el silencio no es suficiente. Se puede ser muy crítico sobre los problemas sociales, y aún así no ser consiente de la relación que existe entre el acto cotidiano de abrir el refrigerador y la bomba que cayó al otro lado del mundo. Así lo expresa Silvio en los versos finales de "Canción en harapos" (1971):
Qué fácil es protestar por la bomba que cayó
a mil kilómetros del ropero y del refrigerador.
Que fácil es escribir algo que invite a la acción
contra tiranos, contra asesinos,
contra la cruz o el poder divino,
siempre al alcance de la vidriera y el comedor.
En la década de 1970 Silvio escribió varias canciones dedicadas a la Guerra de Vietnam: "Tres mil pájaros negros", "Vietnam", "Vietnam, Arte Poética", y "Vietnam, yo vivo". Al menos en un par de  ellas está presente la idea del "Todos somos culpables", aunque es un "Todos" que se asume valientemente como un "Yo":
Yo vivo de tu matanza,
yo sueño de tu agonía,
yo canto de tu pudor.
Mi niña duerme tranquila
porque le costó la vida
a más de un retoño en flor.

(Vietnam, yo vivo).
La toma de conciencia de esta verdad nos ayuda a escapar del cinismo, y debe llevarnos a tener un poco de vergüenza:
Da vergüenza acariciar al hijo,
hacer amor, tener domingo,
disfrutar de ver llover.
Da vergüenza tanto hogar seguro,
tanto plan para el futuro,
tanta bien calmada sed.
Da vergüenza arreglarse los dientes,
tener carro, hogar caliente,
ropa limpia, perro fiel.
Da vergüenza cuanto bueno sume,
mientras que Vietnam asume
un trago más de nuestra hiel.

(Vietnam, Arte Poética)

Son canciones que abordan un tema muy actual, en estos tiempos en que hay demasiados Iphones en los movimientos anti-sistémicos, y se pretende cambiar al mundo desde la comunidad de un ordenador y el compromiso de las causas nobles de las redes sociales.
Fotografía: Carretera de Trang Bang 36 años después, de Alejandro Pernía, inspirada en la famosa fotografía de la niña vietnamita quemada por una bomba de napalm.


Lista de reproducción
1. Cuántas veces al día [Versión inédita, 1969]
2. Canción en harapos [1971, versión de Cauzas y azares, 1986]
3. Tres mil pájaros negros [versión inédita, 1969]
4. Vietnam [década 1970]
5. Vietnam, yo vivo [década de 1970]
6. Vietnam, Arte Poética (o Movilizar) [década 1970]

martes, 1 de noviembre de 2011

El colibrí (anónimo)



El noviembre de 2007, varios trovadores celebraron el cumpleaños 60 de Silvio Rodríguez, organizando un concierto tributo. Al final del evento Silvio tomó la guitarra y dijo: "de aquí salieron todas"... y tocó "El colibrí".
Fue una de las primeras canciones que escuchó en su vida. Se la cantaba su madre como canción de cuna.
En los últimos años la incluye con frecuencia en el repertorio de sus conciertos, como un homenaje a "la trova anónima", pues se dice que la canción ya se interpretaba por toda Latinoamérica desde el siglo XIX.
Al colibrí le han cantado muchos poetas y  trovadores. Aparece en la poesía náhuatl, en las leyendas del Perú, en los versos de Neruda ("el picaflor de siete flores"), García Lorca ("un colibrí de amor entre los dientes"), Paz (quieto no en el aire, sino en el instante), y por supuesto, en las canciones de Silvio Rodríguez.
Como decíamos antes, "El colibrí" o "El colibrí y la flor" es una canción anónima, tal vez cubana, aunque se origen es incierto. Silvio la ha tocado en varios conciertos. Existe una versión en piano, que canta a duo con su madre. En su obra también encontramos varias  menciones al colibrí. Por ejemplo, el último verso de "Abracadabra" (Silvio, 1992):

Girasol, alelí
la mariposa besó al colibrí.

También lo menciona en "Venga la esperanza" (Silvio en Chile, 1990):

Venga la esperanza,
venga sol a mi.
Lárguese la escarcha,
vuele el colibrí.

Y por supuesto, la bellísima "Ala de colibrí" (Domínguez, 1996), un insólito taller donde se reparan las alas de los colibríes.

Así, el colibrí es uno más de los distinguidos habitantes del universo poético de Silvio Rodríguez, al lado de caballos místicos, unicornios, güijes, ángeles y serpientes.


El colibrí (anónimo)

Nacía una flor, a orillas de una fuente,
más pura que la flor de la ilusión
y el huracán tronchola de repente
cayendo al agua la preciosa flor.

Un colibrí que en su enramaje estaba
corrió a salvarla solícito y veloz,
y cada vez que con el pico la tocaba
sumergíase en el agua con la flor.

El colibrí la persiguió constante
sin dejar de buscarla en su aflicción
y cayendo desmayado en la corriente
corrió la misma suerte que la flor.

Y así hay en este mundo seres
que la vida les cuesta un tesoro;
yo soy el colibrí, si tú me quieres,
mi pasión es el torrente y tú la flor.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Desabróchate la vida: canciones eróticas





Si bien el erotismo no es uno de los temas más recurrentes de la obra de Silvio Rodríguez, algunas de las canciones que lo abordan se encuentran entre las más populares.

"Desnuda y con sombrilla" es sin duda el ejemplo por excelencia. Una de las canciones eróticas más bellas que se hayan escrito. Esta canción retrata magistralmente un momento: el de la expectativa de antecede al amor, con un universo poético y musical que explota todas las emociones generadas por la tensión sexual.

"Ando como hormiguita" juega con una idea recurrente en las canciones eróticas, que es la de transformarse en un ser diminuto para explorar la geografía del cuerpo femenino (como hace Fobia en "El microbito").

"El día en que voy a partir", está dedicada, según recuerdo que explicó Silvio en un concierto en México, a una antigua novia norteamericana. Como canción erótica puede resultar anticlimática, pero se debe precisamente a que recrea el instante después del amor, que se vuelve la antesala de una despedida.

"No vayas a cerrar los ojos" está inspirada "en una persona un poco tímida" (según cuenta Silvio en el documental Hombres sobre cubierta), se trata de una canción divertida y desenfadada, con versos tremendos del tipo "desabróchate hasta la vida, no te me dejes nada encima".

Por último, "Aceitunas" es una canción compuesta en Cabinda, Angola, durante la guerra civil angoleña. Silvio explicó alguna vez que un compañero de armas le contó que, al comer aceitunas, se acordaba del  olor de una mujer.


Lista de reproducción

1. No vayas a cerrar los ojos, [año desconocido, inédita]
2. El día en que voy a partir, 1969 [versión inédita]
3. Aceitunas, 1976 [versión de Mujeres]
4. Desnuda y con sombrilla, 1993 [versión de Rodríguez]
5. Ando como hormiguita, 1994 [versión de Rodríguez]

jueves, 8 de septiembre de 2011

Te di una flor: canciones beligerantes



Leía hace poco que Silvio Rodríguez reconocía que se le ha criticado por no ser "demasiado beligerante" en sus canciones, refiriéndose al tema político, a lo cuál él respondió que prefiere expresarse "a través del arte de la palabra" y dejarle la política a los políticos.
Pues bien, en mi opinión, de lo que menos adolecen las canciones de Silvio Rodríguez, entre otras cosas, es precisamente de beligerancia. No solamente en cuestiones políticas, sino en diversos temas en los que ha enfrentado a sus críticos, defendido el movimiento de la trova, a la Revolución, sus convicciones, y hasta algunas canciones, como él mismo ha reconocido, "hechas para joder".
La mayoría de dichas canciones fueron escritas en las décadas de 1960 y 1970. Por ejemplo, en "Hay un grupo que dice" y "Mientras tanto", cantadas en el programa de televisión Música y estrellas, arremete contra los críticos del estilo de sus canciones:

Hay un grupo que dice que una canción
tiene que ser muy fácil para la razón,
que las cosas que digo sólo las sé yo.
No han abierto los ojos al mundo. [Hay un grupo que dice]


Al que le disguste mi sincero afán
de decir la vida en mi canción, [...]
sólo le diré que cuando pueda [...]
colgaré mi voz de algún lugar común, [...]
Pero mientras tanto,
yo tengo que hablar, tengo que vivir,
tengo que decir lo que he de pensar. [Mientras tanto]


En "Esta canción", un tema que es una especie de ajuste de cuentas consigo mismo, termina diciendo: "yo sé que hay gente que me quiere, yo sé que hay gente que no me quiere".

"Cuántas veces al día" confronta al oyente sobre el "silencio asesino" que nos hace culpables, más allá de que seamos conscientes o no, de los males de nuestro tiempo:

¿Qué silencio es culpable de la muerte de un hombre?
¿Qué silencio en nosotros ha colgado inocentes?
¿Qué silencio maldito ha cegado algún nombre?
¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?
No busquen más alrededor.
Ustedes son.
No busquen más, no es el de atrás:
ustedes son. [Cuántas veces al día].


"Debo partirme en dos" está cargada de ironía, con ese famoso estribillo en el que Silvio imita el tipo de canciones "decentes", "de amor", que varios esperaban que interpretase, expone claramente que para satisfacer a todo el mundo, para quedar bien con Dios y con el Diablo, tendría que partirse en dos. Por eso concluye que él solo quiere cantar, sin importar el rumbo que tomen sus canciones.

"Canción de la trova" es como una declaración de principios del movimiento trovadoresco, ante las críticas de que las canciones no eran revolucionarias, Silvio deja bien claro que el único compromiso de los trovadores es con la canción misma:

Pues si mi canto es azul, ven traición,
y si es de piedra, también ven traición.
Viejos y jóvenes creen que un cantor
es un payaso con diablo y con dios,
pero cantar es difícil,
porque hay que querer la verdad
mucho más que a la misma canción. [Canción de la trova]


"Derecho humano" es una canción que expresa esa distancia que Silvio siempre ha tenido hacia el "estrellato", a que se le trate como una celebridad, en ese sentido yo la considero como una crítica hacia muchos de sus seguidores, una defensa contra ellos mismos:

Pido que no me miren bien,
pido que no me miren mal.
No me miren que no estoy.

Yo pido, pues, que no me admiren
yo pido, pues, que no me sigan,
que sólo estoy cantando un poco por cantar. [Derecho humano]


"Yo te di una flor" siempre la he interpretado como una crítica al movimiento hippie que quería arreglar el mundo con una flor, también a esa actitud de recibir los palos y responder con buenas maneras. "Resumen de noticias" es otra de esas canciones de declaración de principios del estilo trovadoresco de Silvio Rodríguez, que concluye con un "buenos noches amigos y enemigos". "Viven muy felices" es una canción contra los repetidores de sí mismos. "Nunca he creído que alguien me odia", canción calificada por Silvio como "paranoica", va más allá del odio entre los hombres, afirmando que detrás de eso odio se esconde una idea que es el verdadero enemigo (el capitalismo, la idea de lucro, la idea de que hay hombres superiores e inferiores, en fin, tantas maneras en las que se puede interpretar esta idea).

"Balada de las ratas" es una canción contra el oportunismo pequeño burgués. "El necio" es quizás la más emblemática de las canciones aquí comentadas, precisamente por la beligerancia y el coraje de su letra y tonada:

Será que la necedad parió conmigo,
la necedad de lo que hoy resulta necio:
la necedad de asumir al enemigo,
la necedad de vivir sin tener precio. [El necio]


En "Me quieren" Silvio vuelve a arremeter contra sus detractores con una deliciosa sarcasmo: "quien necesite hundirme entre las flores solo precisa un poco de paciencia". Finalmente, "Tonada del albedrío", incluía en su último disco, además de las referencias al pensamiento del Che Guevara, es una canción que confronta a los llamados intelectuales orgánicos, al servicio de los intereses del poder, también a los periodistas que venden su pluma al mejor postor:

Debe dar tristeza y frío
ser un hombre artificial,
cabeza sin albedrío,
corazón condicional.

Mínimamente soy mío,
ay, pedacito mortal. [Tonada del albedrío]


Seguramente se quedaron muchas canciones fuera de esta lista, sólo quise comentar aquellas en las que yo interpreto a un Silvio Rodríguez que utiliza la canción como un instrumento de combate, no sólo político, sino en muchos otros ámbitos.


Lista de reproducción

1. Hay un grupo que dice, 1967 [inédita].
2. Mientras tanto, 1967 [inédita].
3. Esta canción, 1967 [versión de Días y flores].
4. Cuántas veces al día, 1969 [versión de Érase que se era].
5. Debo partirme en dos, 1969 [versión de Al final de este viaje].
6. Defensa del trovador, ¿1969? [inédita].
7. Derecho humano (o Esto no tiene título), 1969 [versión de Mariposas].
8. Y yo te di una flor, 1970 [inédita].
9. Resumen de noticias, 1970 [versión de Al final de este viaje].
10. Viven muy felices, 1970 [inédita].
11. Nunca he creído que alguien me odia (o Mi asesino es el pasado), 1972 [versión de Érase que se era].
12. Balada de las ratas, 1979 [inédita].
13. El necio, 1991 [versión de Silvio].
14. Me quieren, 1996 [versión de Domínguez].
15. Tonada del albedrío, 2007 [versión de Segunda cita].

domingo, 26 de septiembre de 2010

Silvio Rodríguez y México



Aprovechando que Silvio está en México en el mes patrio (se presentó en Ciudad Juarez y después estuvo en la Universidad de Veracruz) me puse a buscar a México en sus canciones. Encontré muy poco, lo cual resulta raro por la estrecha relación de Silvio con México, así como a la importancia de las relaciones políticas y culturales entre México y Cuba.
Vamos a ver. Para empezar, la palabra "México" no se menciona en toda su obra (al menos hasta donde yo conozco). ¿Países o ciudades que aparecen en la obra de Silvio? Ahora recuerdo Nicaragua, Chile, El Salvador, Cuba, Camagüey, Santiago, Angola, Vietnam, San Petesburgo, Bagdad...
¿Qué fue entonces lo que encontré? Bueno, referencias muy forzadas, pero que vinculan algunas de sus canciones con México. Por ejemplo, Silvio contó en un concierto que llevaba años tratando de componer "Rabo de nube", y que se inspiró una tarde en México y la compuso en veinte minutos (o algo así). Después la tocó, me parece que en la toma de posesión de López Obrador como "presidente legítimo".
"Mariposas" está inspirada en una leyenda azteca, que cuenta que el alma de los guerreros se convertía en mariposa cuando éstos morían en combate.
El título de "Pedacito de papel al viento" está inspirado en un verso de la famosa canción mexicana "El son de la negra", ese que dice "negrita de mis amores, ojos de papel volando...".
"De la ausencia y de ti, Velia", está dedicada a una amiga mexicana de Silvio.
En 2002, Silvio grabó el tema "La Lupe", del compositor Juan Almeida, dedicada a la virgen de Guadalupe.
Es lo que tengo por el momento, una última referencia ociosa es la canción "Epistolario del subdesarrollo  [No tengo que cerrar los ojos]", donde Silvio canta: "No tengo que cerrar los ojos para ver... aquella tarde en que Noel y yo cantábamos y nos interrumpían pidiéndonos canciones de Manzanero", en referencia al compositor mexicano de baladas románticas Armando Manzanero.
Acabo de descubrir que hay una calle en México (en Morelia, Michoacán, para ser más preciso) que se llama Silvio Rodríguez, cerquita de ahí también tienen su calle Pablo Milanés, Óscar Chávez y Amauri Pérez (ver mapa).
Por supuesto que esta falta de referencias directas no le resta importancia a los vínculos tan estrechos que Silvio tiene con México. Sin embargo, a mi no deja de llamarme la atención que no haya referencias, por ejemplo, a la revolución mexicana, o al menos a revolucionarios populares como Francisco Villa y Emiliano Zapata (siendo que los líderes zapatistas establecieron vínculos importantes con Cuba), o a próceres como Benito Juárez, a quien José Martí admiraba profundamente (de hecho, Silvio acaba de publicar en su blog con respecto a su visita a Ciudad Juárez: "La atmósfera es luminosa. Saber que este aire lo respiró Benito Juárez, sobrecoge". Otra ausencia que me llama la atención es la matanza de estudiantes en Tlatelolco de 1968, que por tratarse de un movimiento juvenil debió influir poderosamente en la generación de trovadores a la que pertenece Silvio.
Claro que no se le puede cantar a todo, ni pretendo que la obra de Silvio sea una panacea. Yo tengo mi propia teoría al respecto. Pienso que el México de finales de los sesenta y la década de los setenta, años en los que Silvio comenzó su carrera, no resultaba demasiado atractivo para una generación de jóvenes que estaban construyendo nuevos paradigmas. No hay que olvidar que se trata del México en el que la revolución se había institucionalizado, y que el partido en el poder, curiosamente llamado Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernaba con criterios antidemocráticos y represores. Los jóvenes de esa época tenías mejores ejemplos para volcar su creatividad, como la propia revolución cubana, las luchas políticas de centro y sudamérica, la guerra de Vietnam o la guerra en Angola. Esa puede ser, según yo, una de las razones que expliquen la ausencia de México en la obra de Silvio Rodríguez, aunque podemos preguntarle a él que opina sobre esta cuestión. A ver qué nos contesta.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Canciones para el Che



Aquí va una selección de canciones que Silvio Rodríguez le dedicó a Ernesto "Che" Guevara. Sivio siempre ha reconocido en el Che a una de las figuras fundamentales de su formación política y literaria. En alguna ocasión, con motivo del difícil "periodo especial" en Cuba, Silvio declaró: "cuanto nos hace falta su ejemplo en estos momentos". También ha dicho que en su juventud soñaba con "ser como el Che" o al menos parecerse un poco.
La lisa de canciones comienza con "Canción del elegido", que no está dedicada al Che sino a Abel Santamaría (hermano de Haydée Santamaría, la fundadora de la Casa de las Américas, y segundo lugarteniente de Fidel en el asalto al cuartel Moncada). Incluyo esta canción porque me parece el mejor sitio para aclarar la confusión de que está dedicada al Che. Seguimos con "La oveja negra", oda a la rebeldía y apología de los que se apartan del rebaño. En un documental Silvio explicó: "La oveja negra yo la hice pensando en el Che". Después viene "Hombre", un poema que Silvio compuso en 1987 en el aniversario luctuoso del Che y que posteriormente arregló como canción (se incluye la versión del álbum Silvio, 1992, así como la versión en vivo, en un concierto en Valencia, donde curiosamente Silvio recita la canción). "América, te hablo de Ernesto", fue compuesta después del primer viaje de Silvio a Chile. El estadio donde se llevó a cabo el concierto estaba decorado con los próceres de América Latina. "Estaban todos, y no estaba Che", explica Silvio, por eso la canción termina diciendo "aunque lo entierren hondo, aunque le cambien la cara... llegará su fantasma bien retratado en las balas". Continúa la selección con el clásico tema de Carlos Puebla "Hasta siempre comandante", interpretado por Silvio en 1997 en el Encuentro con la Tropa Cósmica. Concluimos con los dos temás más famosos decidados al Che que no necesitan mayores explicaciones: "Fusil contra fusil" y "La era está pariendo un corazón".

1. Canción del elegido (Al final de este viaje, 1978)
2. La oveja negra (Memorias, 1987)
3. Hombre (Silvio, 1992)
4. Hombre (en vivo en Valencia)
5. América, te hablo de Ernesto (Cantarte Comandante, 2002)
6. Hasta siempre comandante (Encuentro con la Tropa Cósmica, 1997)
7. Fusil contra fusil (Érase que se era, 2007)
8. La era está pariendo un corazón (Al final de este viaje, 1978)

viernes, 30 de abril de 2010

Cuando yo era un enano: canciones infantiles




Esta entrada está dedicada a los niños que nunca debemos dejar de ser...

Va una recopilación de canciones de Silvio Rodríguez que pueden catalogarse como "infantiles" o con algún tipo de relación hacia los niños y la infancia.

Un niño quiere ser cosmonauta para conocer los secretos de otros lugares, y vive de preguntar, porque saber no puede ser lujo. Paradójicamente, a los enanos todo les queda cerca cerquita, para llegar al cielo sólo les basta una subidita. Viva la amistad que nos brinda el sol, y vivan los pioneros que en Angola se volvieron héroes luchando por su país. ¿Y cuántos niños no tendrán sus mejores padres? Algunos juegan a los cazabrujas de Dores, y otros lucen barcos de papel en el océano. Siempre, a la hora de dormir, llega el enanito trocando lo sucio en oro, con sus herramientas de aflojar el odio y apretar amores, de reparar los sueños...


1. El cosmonauta (o Cosmonautas) [Inédita]
2. El escaramujo [Rodríguez, 1994]
3. Cuando yo era un enano [Oh Melancolía, 1987]
3. Canción infantil [Inédita, 1972]
4. Pioneros [Inédita, 1966, Unicornio, 1982]
5. Los cazabrujas de Dores [Inédita, 1969]
6. Qué niño luce un barco en el océano [Inédita, 1969]
7. El reparador de sueños [Tríptico, vol. 2, 1984]

jueves, 11 de marzo de 2010

Mujeres de fuego, mujeres de nieve


El otro día leía una lista de las canciones de los Beattles con nombre de mujer, y se me ocurrió hacer lo mismo con las canciones de Silvio. Quizás la más famosa de todas sea "Emilia", su primer amor, a quien además le dedicó otras canciones como "Ojalá" y "Óleo de mujer con sombrero". También se conoce bastante "De la ausencia y de ti, Velia", dedicada a una mexicana que, según algunos, era su novia, y según otros, su amiga. Se dice que "Josáh, la que pinta", también esta dedicada a Emilia, lo cual puede ser cierto, pues es de las canciones que compuso en el "Playa Girón", justo en la época en que escribió "Ojalá" y otras canciones para Emilia. Se ignora si "Blancanieves" fue inspirada por alguna mujer en particular, está dedicada a la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y a Alfredo Guevara. "Eva" es una canción feminista inspirada en la célebre "seductora del pecado", Silvio la presenta como una mujer moderna que se enfrenta a los prejuicios machistas de su época.

He logrado elaborar una lista de catorce canciones con nombre de mujer (además de las ya mencionadas, están María, Graciela, Paula, Paloma, Rosana, Olivia, Verónica, Judith y Mariana), aunque sobre la mayoría no tengo información, tal vez se trate de amores de juventud, amigas, familiares, artistas, etc.
Silvio contó en una entrevista que, cuando le cantaba a Los Pioneros, solía preguntarles qué querían ser de grandes: Joseíto le contestó que quería ser piloto, otro que carpintero, y Marianita dijo que quería ser canción. De ahí surgió "Y Mariana", una canción sobre la incorformidad.

Excluí de la lista un par de canciones que Silvio ha interpretado pero que son de otros compositores: "Para Bárbara" (de Santiago Feliú) y "Canción para recordar a María" (de Ireno García). Tampoco incluí "Una canción para Yolanda y Pablo [o Veintidos de Nieve]", porque pienso que "Yolanda" no es el elemento principal del título.

Canciones de Silvio Rodríguez con nombre de mujer

1. María, (Inédita, 1967)
2. Y Mariana, (Inédita, 1990, Silvio, 1992)
3. Graciela, (Inédita, 1967)
4. Josáh, la que pinta, (en la nave "Playa Girón", 5 de diciembre de 1969)
5. Emilia, (Inédita, 1969, Tetralogía de mujer con sombrero, 1972)
6. De la ausencia y de ti, Velia, (Pluma en Ristre, 1969, Cuando digo futuro, 1977)
7. Paula, (Inédita, 1972)
8. Blancanieves, (Inédita, 1986)
9. Paloma mía, (Inédita, 1978, Descartes, 1998)
10. Rosana, (Inédita, 1997, Descartes, 1998)
11. Verónica del mar, (Cita con ángeles, 2003)
12. Judith, (Inédita, 1969, Érase que se era, 2007)
13. Eva, (Inédita, 1985, Oh Melancolía, 1987)
14. Olivia, (Inédita, 1971, Mariposas, 1999)
 
clocks for websitecontadores web